Aunque cueste creerlo, en pleno auge y revolución de las comunicaciones, la palabra escrita ha dejado de tener tanto peso y ya nadie quiere leer. Como consecuencia tenemos que prácticamente ponernos enfrente de los ojos de los consumidores y persuadirlos hasta que se convenzan, en un milisegundo, de que lo que tengo para decirles yo es más importante que la ventana lateral que avanza amenazante.

Por lo tanto, en medio de tanta adrenalina comunicativa, ¿cómo hacemos para que nos presten atención? Ya ni siquiera se trata de que el contenido que transmitamos sea de utilidad o no –cuestión que sería sin dudarlo, una segunda etapa–, sino que la cuestión se centra en que al menos tengamos una audiencia dispuesta a saber de nosotros.

Cortos, y altamente visuales, los videos promocionales se ponen así en el centro de la escena para acaparar el protagonismo de la atención.

Por qué son efectivos los videos promocionales

Podríamos decir que la falta de compromiso del receptor ante la presencia de un video promocional es una de las características que los hacen tan virales. Un lector desganado por tantas horas de trabajo puede ser que se relaje con una atractiva sucesión de imágenes en movimiento mientras que un proceso de lectura, en ese mismo contexto, puede demandarle un desgaste que no esté dispuesto a realizar.

Es también causa fundamental del éxito de los videos promocionales, la lectura dirigida que promueven con la mezcla exacta entre palabras, voz, imagen y color. Los ojos se van dirigiendo a diferentes lugares de la pantalla sin siquiera percibirlo, y en apenas pocos segundos, puede haberse concretado un recorrido que en la narración verbal hubiera requerido de, al menos, 500 palabras.

¿Tanto se puede decir en tan poco?

El lenguaje es profundo y tiene una riqueza en cada uno de sus términos que debe saber buscarse. Cuando piratas de las palabras encuentran ese tesoro expresivo y artífices de la imagen combinan esos términos con las capturas más locuaces que puedan existir, se generan formas de expresión tan genuinas que con apenas 30 segundos pueden relatar un procedimiento, una convicción, una perspectiva, una ambición.

Podrías llegar a sorprenderte al descubrir cuánto puede suceder en pocos segundos o cuánto se puede llegar a comunicar; pero lejos de quedarte en la sorpresa, consulta por ejemplos y propuestas concretas a equipos de trabajo como el que componen los integrantes de Bamboo, quienes no solo saben la potencia que ejercen los videos promocionales en la comercialización, sino que también cuentan con todas las herramientas necesarias para ser artífices de esta forma de comunicación.

Contenido producido originalmente por FastForward Concepts para Bamboo.